1. ¿QUÉ TENEMOS?


Llegamos al final de 2016 y las expectativas de logro se han transformado en más promesas. Venezuela ve hacia atrás y rechaza el pasado, no tiene presente y el porvenir es incierto; sin dinero, sin comida, sin medicamentos, sin seguridad, sin trabajo. Tenemos un país empobrecido. 

• Nuevos nombres para programas y motores; pero la gerencia nunca aparece. La improvisación, el despilfarro, la corrupción con nuestro dinero toman su lugar. Quienes se decían demócratas pactan con el comunismo. Tenemos un servicio público envenenado por la incompetencia y la corrupción. 6 

• Hemos sido excluidos como ciudadanos de esa conducción, al punto de que el colapso de la separación de poderes nos hace pensar que la democracia representativa no está a la altura de los cambios que nos dimos en la Constitución. 


• La fuga de talentos es un drama nacional que debilita nuestra posibilidad de un desarrollo integral. Necesitamos un Presidente de la República que ejerza el poder para cumplir sus obligaciones constitucionales de satisfacer los derechos fundamentales de cada uno de los ciudadanos: la vida, la seguridad, acceso a los alimentos y servicios, la salud, la educación, el trabajo, la justicia, entre otros. No se trata de sustituir un gobierno o un grupo político por otro, se necesita gobernar para todos los venezolanos. Debemos reclamar nuestro protagonismo y participación en la conducción de los destinos del Estado a través de una exigencia en el rendimiento en el Gobierno y una renovación de la forma de trabajar, traducida en el ejercicio de nuestro derecho político de elegir cómo y cuando la Constitución lo establezca. Exigimos por tanto un cuerpo legislativo que no dependa del gobierno para nada; un presidente y ministros que se sometan a las leyes; un poder judicial no partidista, encargado de resguardar nuestros derechos, la seguridad jurídica y proteger el cumplimiento de la Constitución y de las leyes. 7 Por tanto, debemos rescatar como elemento fundamental de nuestra convivencia ciudadana la civilidad en el Gobierno, e impedir que los hombres en armas (FAN) protagonicen los destinos del país, por cuanto la Constitución no los autoriza para eso. Proscribamos de nuestra vida social el chantaje de los órganos que detentan el poder público en las ejecutorias, para producir el bienestar social que requerimos como ciudadanos. No cederemos más el ejercicio de nuestros derechos políticos para recibir la atención que nos merecemos como ciudadanos. Pongámosle un freno al chantaje para el acceso a los bienes y servicios. Los ciudadanos necesitamos administradores de justicia, defensores de la integridad de la Constitución, garantes de la verdad y la libertad, protectores de la dignidad humana en cualquier situación en la que esté comprometida o afectada, y ello conlleva cuatro requisitos para ser Juez de la República, además del conocimiento y la ética: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Así, un juez que abandona su independencia y autonomía o no garantiza a toda persona –conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna- el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos y respeto 8 a las garantías constitucionales y legales, no puede ser nuestro representante para impartir justicia. 

Comentarios